Acerca de 90s Hits Music
La época dorada del videoclip encapsulada en una lista de reproducción incombustible. Rock alternativo, pop de sintetizadores y aquellos himnos generacionales que escuchabas grabando cassettes directamente de la radio.
La era dorada del videoclip que te obliga a desempolvar los discos
El cierre del siglo veinte fue un hervidero creativo fenomenal donde la angustia del grunge lluvioso compartía espacio pacíficamente con el pop de teclado más pegajoso jamás concebido. Esta señal se erige como una máquina del tiempo directa hacia aquellos años donde los canales de rotación musical efectivamente programaban música en lugar de exponer las intimidades de millonarios malcriados. Es un refugio audiovisual indispensable para los nostálgicos incurables que añoran profundamente las camisas a cuadros amarradas a la cintura y los pantalones de mezclilla gigantescos.
La selección curatorial es un manifiesto de la esquizofrenia sonora de esa década irrepetible. La distorsión descarnada de bandas legendarias como Nirvana golpea de frente, solo para cederle amablemente el protagonismo al orgullo insolente de los himnos firmados por Oasis. El trayecto avanza orgánicamente hacia los golpes electrónicos de los incipientes ídolos del techno europeo, dejando muy en claro que las barreras estilísticas no importaban demasiado. Consumir estas piezas significa reencontrarse con directores lunáticos que despilfarraban presupuestos millonarios en efectos especiales primitivos para construir estéticas visuales verdaderamente revolucionarias.
La principal fortaleza de este ciclo ininterrumpido radica en que no agota la paciencia repitiendo únicamente a los superventas de la industria musical pesada. Entre medio de baladas inmortales asoman los adorables aciertos de un solo éxito, grupos musicales que desaparecieron del mapa por completo pero cuyos coros pegadizos siguen incrustados firmemente en tu cerebro. (Observar la estética saturada de un video de baile noventero provoca una sonrisa de aprobación inmediata que ninguna lista de recomendaciones automáticas sabe replicar). Es la melodía indiscutida de la juventud analógica tardía.
Adentrarse en esta colección es justificar el cariño por el pasado sin culpa alguna. Las voces rasposas, el sonido de las guitarras con afinaciones bajas y esa rebeldía empaquetada en cajas plásticas que te transportan de inmediato a las tardes de sobremesa frente al televisor de tubo de rayos catódicos.