Acerca de 2000s Hits Music
La década donde la música se resistía a ser una fórmula prefabricada, un híbrido juguetón entre el garage sucio y la electrónica cerebral, todo antes de que el algoritmo decidiera por ti.
El último gran hurra antes de la era del clic
Confieso que hubo un tiempo, cerca de mis veintitantos, donde mi identidad social se medía por la cantidad de bandas de este canal que tenía en mi playlist del iPod. Cada canción era un manifiesto personal, cada artista una declaración de intenciones, y juraba que el futuro sonoro del planeta dependía de esas guitarras angulosas y de esos sintetizadores con ganas de joda. Era el rito iniciático para entender que la música no era solo un fondo, sino la médula de un estilo de vida que se negaba a crecer del todo.
Este es el punto de encuentro para todos los que aún recuerdan la explosión de The Strokes con Is This It, o la astucia bailable de Arctic Monkeys cuando aparecieron con Whatever People Say I Am, That's What I'm Not. Aquí te topas con el house quirúrgico de Daft Punk y la psicodelia animada de Gorillaz. Es un viaje sin escalas por una era que, aunque ya parece lejana, sigue pegando con una vigencia que ni el tiempo ni la sobreproducción de la música actual han logrado borrar. (Y sí, es el lugar donde revives la vibra de esos bares oscuros que prometían una noche épica cada fin de semana).
Desde el indie-dance crudo de LCD Soundsystem hasta la elegancia pop de Phoenix, cada vídeo es un fragmento de un mapa sonoro que se dibujaba entre el underground y la conquista de las grandes ligas. Es la prueba de que se podía ser experimental y masivo, visceral y sofisticado, sin caer en la trampa de la homogeneidad. Una colección que te lanza de cabeza a los himnos que definieron una generación que buscaba, sin saberlo del todo, la última gran oleada de creatividad musical analógica, justo antes de que el streaming masivo cambiara todas las reglas del juego.
Un último alarido de autenticidad.