Acerca de Sub Pop
El mítico sello de Seattle que patentó el grunge y transformó la música alternativa. Una trinchera sonora que ha impulsado a las bandas más influyentes del rock independiente desde finales de los ochenta.
La disquera de Seattle que inventó el grunge y reescribió las reglas del rock
Pocas entidades en la historia de la música contemporánea pueden jactarse de haber originado un movimiento cultural entero. Cuando Bruce Pavitt y Jonathan Poneman fundaron Sub Pop en 1988, probablemente no dimensionaron que su modesto catálogo de Seattle terminaría engullendo al planeta durante la década de los noventa. Fueron los arquitectos de ese sonido crudo, sucio y rebelde que puso de rodillas a la industria musical corporativa, demostrando que la actitud valía mucho más que los estudios de grabación millonarios.
Al explorar este catálogo, estás escarbando en los cimientos mismos de la música alternativa. Fue aquí donde Nirvana lanzó Bleach, donde Mudhoney y Soundgarden forjaron los primeros himnos de la Generación X, y donde se cultivó una ética de trabajo que mezclaba sarcasmo mordaz con un talento descomunal. Pero Sub Pop no se quedó atrapado en la nostalgia del grunge. Con un instinto brutal para la supervivencia y la reinvención, la disquera evolucionó para apadrinar a los genios melancólicos y excéntricos de las siguientes generaciones.
(El verdadero truco de este sello fue mantener intacto su sentido del humor negro, burlándose de su propio éxito capitalista mientras seguían lanzando vinilos y casetes para puristas empedernidos del rock underground).
Su radar para cazar talento ha entregado joyas atemporales de artistas gigantescos como Fleet Foxes, Beach House, The Shins o el sarcasmo lírico de Father John Misty. Hasta nos regalaron el humor absurdo de Flight of the Conchords. Sintonizar este espacio es rendir homenaje a la rebeldía sonora que se niega a morir. Es un recorrido exhaustivo por guitarras saturadas, pop soñador y experimentación genuina, curado por el sello independiente que se atrevió a burlarse de las multinacionales y, de paso, les ganó la partida.