Acerca de FailArmy
La máxima expresión de la comedia física involuntaria. Un desfile hipnótico de tropezones, acrobacias arruinadas y decisiones pésimas que demuestran que el ser humano nunca deja de ser maravillosamente torpe.
La gloriosa torpeza de la condición humana
El slapstick y la comedia física nacieron en los tiempos del cine mudo de Chaplin y Buster Keaton, pero la masificación de los teléfonos con cámara nos regaló una versión democratizada y global de este arte ancestral: el video casero del accidente inevitable. Existe un placer culposo e innegable en observar a nuestros semejantes calcular mal un salto, resbalar en el hielo o perder el control de una bicicleta estacionaria, y esta señal convirtió ese instinto morboso en una industria del entretenimiento sumamente lucrativa.
La curaduría de FailArmy es frenética y no ofrece tregua al espectador. Su catálogo es una metralleta interminable de clips donde el exceso de confianza se cruza violentamente con las leyes de la física y la gravedad. Desde los intentos desastrosos de parkour en los suburbios, pasando por las bodas arruinadas por caídas inoportunas, hasta las interacciones caóticas con mascotas que no cooperan. (El formato es tan adictivo que puedes entrar con la intención de ver cinco minutos de tropiezos ajenos y terminar despertando de un trance risueño dos horas más tarde, cuestionando seriamente las capacidades de supervivencia de la humanidad).
Es el lugar definitivo para desconectar la materia gris y rendirse ante la universalidad del fracaso grabado en video. No hay tramas complejas, no hay barreras idiomáticas ni análisis profundos requeridos; solo la certeza absoluta de que, en algún lugar del mundo, alguien intentó hacer una acrobacia completamente innecesaria en una cama elástica y fracasó de la manera más espectacular posible. Pura y terapéutica catarsis digital frente a la pantalla, ideal para recordarnos que nadie es infalible y que todos estamos a un mal paso de ser un viral.