Acerca de Discovery Familia
Un patio de juegos digital para tus críos durante el día y, al caer la noche, un diván para las neuronas quemadas de la matriarca que aún intenta descifrar si emprender es buena idea. Una paradoja bien chistosa.
El canal que te educa al pibe y después te manda a emprender
Confieso que pasé años creyendo que la TV infantil era un agujero negro de canciones pegadizas y monstruos de colores, hasta que un día, en un arrebato de curiosidad (o quizás desesperación), dejé el canal prendido después de que mi sobrina se durmiera. Descubrí que el televisor tenía una doble vida más compleja que la mía. Un switch que, sin que te des cuenta, muta de guardería virtual a un manual de supervivencia para el adulto que aún cree que puede con todo.
De día, es el reino indiscutido de Discovery Kids, ese bloque que tiene a tus pequeños hipnotizados con monitos que cantan y bailan (y a ti dándote cinco minutos de paz, el verdadero milagro). Ves cómo el mundo se vuelve de colores primarios, lleno de lecciones simples y cero complicaciones existenciales, (un respiro que ni el café matutino logra). Pero aguanta, porque cuando el sol se esconde, la señal se sacude y la pantalla se transforma.
Ahí es cuando la cosa se pone seria. Los dibujos animados desaparecen y aparecen programas para la mujer del siglo XXI: relaciones que necesitan un terapeuta, tips de salud que ignoramos la mayor parte del tiempo, y esas historias de emprendedoras que te hacen sentir que deberías estar vendiendo algo online ahora mismo. Es una especie de pacto de no agresión audiovisual, donde todos, desde el lactante hasta la emprendedora nocturna, encuentran su lugar bajo el mismo techo. Una vuelta de tuerca que te demuestra que la familia es un universo tan vasto como impredecible.
Es un búnker audiovisual con doble fondo: primero los nanos, luego el desvelo adulto. ¿Quién dijo que la familia no era un drama multiplataforma?