Acerca de Canal 13
El viejo canal católico que ahora es del Luksic, ha visto pasar todo: desde el Mundial del 62 hasta los reality shows más infames, redefiniendo lo que significa ser "familiar" para toda una nación, con o sin permiso de la Iglesia.
La señal que vio nacer y morir milagros televisivos
Mira, te soy honesto: crecí con el Canal 13, y si me preguntas, es como ese pariente un poco rancio pero indispensable en todas las fiestas. Siempre tiene una historia que nadie más tiene, un drama pasado que marcó a una generación, o esa prima lejana que ahora es famosa por salir en la tele. Era el canal de mi abuela para la misa del domingo y, al mismo tiempo, la ventana prohibida donde mis papás veían a Don Francisco desatar el caos en Sábado Gigante (ese programa que estuvo en el aire más que la Constitución chilena).
De ser el sueño experimental de unos ingenieros de la Católica en el 59, mutó hasta convertirse en el gigante multiplataforma del Grupo Luksic. Pasó de cubrir el Mundial del 62 con cuatro cámaras, un hito para la televisión nacional, a ser el padrino de los reality shows con Protagonistas de la Fama en 2003, algo que nos voló la cabeza a todos. Fue el primero en traernos el color a la pantalla y hasta en tener un noticiario como Teletrece, que lleva más años que los Beatles en activo. (Un legado que, sospecho, ni ellos saben bien cómo procesar).
Hoy lo pillas armando un noticiario que se la juega por la información, metiéndose de cabeza en la contingencia con Tu Día o explorando las profundidades del absurdo humano en sus últimos reality shows, como Vecinos al Límite. Si quieres sumergirte en la cultura, tienen al Tío Emilio desentrañando mitos urbanos en En su Propia Trampa o los clásicos estelares que definieron noches de martes como Martes 13 y Viva el Lunes. Incluso están dándole una vuelta a la teleserie clásica, apostando por los “dramas verticales” pensados para tu teléfono, porque el futuro, al parecer, se ve de pie.
Este canal es un fósil viviente y, a la vez, el laboratorio de lo que viene. Una auténtica paradoja en alta definición.