Acerca de 13 Viajes
El pasaporte televisivo definitivo. Recorre el mundo con las duplas más queridas de la pantalla chilena, descubriendo rincones exóticos, patrimonio arquitectónico y las historias de compatriotas haciendo patria afuera.
El pasaporte televisivo que derriba las fronteras de tu casa
El deseo incontrolable de nomadismo y la fascinación por los paisajes lejanos han sido siempre un anzuelo letal para el televidente atrapado en la rutina del concreto. Esta señal reúne magistralmente lo más selecto del catálogo de viajes de la ex señal católica, construyendo un itinerario perpetuo que cruza el humor criollo con descubrimientos arquitectónicos globales. Es un escape garantizado hacia múltiples latitudes, guiado por rostros carismáticos que dominan el arte de maravillarse frente al lente de la cámara sin abandonar el acento cien por ciento chileno.
La columna vertebral de la grilla se sostiene sobre personalidades que marcan el pulso de la aventura televisada. La química corrosiva entre Marcelo Comparini y el carismático arquitecto Federico Sánchez desmitifica el diseño urbano con ironía fina por todo el globo. Por otra parte, la espontaneidad ruidosa de la dupla entre el actor Jorge Zabaleta y su animador estrella Pancho Saavedra entrega un caos amistoso, revelando choques culturales graciosos. También brilla la emotividad pura que genera ver a compatriotas emprendiendo y construyendo familias sólidas en los lugares más insospechados del planeta entero.
Más allá de las risas y las postales dignas de folleto turístico, la parrilla conserva un respeto solemne por la inmensidad del globo. Esto es innegable en los recorridos espirituales del recordado Claudio Iturra, quien enseñó a millones el valor invaluable de la cultura asiática y las rutas sagradas con un respeto cautivador. (Sus maratones extensas recorriendo templos ancestrales y selvas asiáticas continúan siendo obras de culto intocables). Todo confluye en un balance sano entre conocimiento empírico y entretenimiento puro.
Sintonizar este espacio es entregarse a un ejercicio reconfortante de turismo visual. Una ventana panorámica totalmente libre para combatir el encierro cotidiano, explorando recovecos europeos, reservas naturales y metrópolis abrumadoras bajo el filtro inconfundible y cálido de la idiosincrasia nacional.